LA POESIA SOCIAL
“Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Miguel Hernández.
TIENE LA HERMOSURA DE LO HUMANO
La poesía no se hace sólo con el corazón –llamando corazón al sentimiento-; tampoco se piensa sólo con el cerebro. Piensa el sentimiento, siente el pensamiento, nos repitió don Miguel de Unamuno. El poeta en la poesía social incorpora a su obra sus preocupaciones y sentimientos tan legítimos poéticamente como cualesquiera otros: amorosos, religiosos, estéticos. Su postura ante la realidad del mundo en que vive le lleva a convertir esas experiencias, y precisamente ésas, en materia poética. Quizá es, en el fondo un moralista, porque ya hace tiempo que para muchos el fundamento de la moral es la justicia. Quiere decirse que la poesía social es protestataria, se alza contra una situación que considera injusta y es revolucionaria, porque va motivada por un deseo de que se transformen determinadas estructuras sociales.
La queja del poeta social es siempre frente a un estado de cosas humanas y cambiables. Y se puede hacer poesía social desde posturas ideológicas diferentes, pero sólo desde aquellas ideologías que postulan la dignidad de la persona humana sin distinción alguna y que reconocen la igualdad y la libertad como principios. Una poeta social podrá escribir desde una ideología marxista, o desde un credo cristiano, o desde cualquier otra creencia que condene la explotación del hombre por el hombre.
Es ya un axioma que la poesía española contemporánea parte de tres nombres ejemplares: Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno y Antonio Machado. Los tres coinciden en el Modernismo y pueden entrar en la generación del 98.
El conformismo y la pereza mental de la poesía burguesa, con retórica amanerada y mediocre gusto, fueron sacudidos por lo que Juan Ramón Jiménez definió como “movimiento de entusiasmo y de libertad hacia la belleza”. Si la influencia de Unamuno ha sido grande en muchos de los aspectos de nuestra actual poesía y es un antecedente de la poesía social, mayor aún es la Antonio Machado, el cual defendió siempre, en prosa y en verso, un sentido temporal y un contenido humano para la lírica. El “piensa el sentimiento, siente el pensamiento” de Unamuno, y el “quien no habla a un hombre no habla al hombre, quien no habla al hombre no habla a nadie”, de Machado son dos postulados esenciales para la concepción de la nueva poesía.
Alberti abre lo que podemos llamar periodo contemporáneo de la poesía social. Su “Elegía cívica”, cuyo título completo es “Con los zapatos puestos tengo que morir”, está fechada en 1930, y editada en 1934, por la editorial de la revista Cruz y Raya, de José Bergamín. Tampoco puede faltar aquí el nombre de Lorca, uno de los representantes de la generación del 27, sobre todo su libro Poeta en Nueva York, reacción contra un mundo mercantilizado, deshumanizado, que aplasta con el progreso industrial masificado lo primitivo y puro de la vida. Otros poetas de la misma generación que contribuyeron con sus poemas, con su actividad literaria y con su postura personal a la incorporación de la poesía a fines sociales fueron Serrano Plaja, Aleixandre, Neruda, León Felipe, Altolaguirre, Prados, Cernuda, Bergamín, Rejano, César Vallejo, César M. Arconada, Dámaso Alonso, Garfias, Moreno Villa, Guillén, Salinas, Sánchez Vázquez.
Pero donde la poesía va a tomar un carácter social muy cualificado y desde donde va a ejercer notable influencia, es en la obra de Miguel Hernández, que pertenece ya a la generación del 36.
Entre los poetas de postguerra de este signo citaremos a Garciasol, Crémer, Celaya, Otero, Ángela Figuera, Hierro, Eugenio de Nora. La preocupación social continúa en la siguiente promoción de poetas, la que podría llamarse del cincuenta. Entre ellos citaremos a Carlos Sahagún, Ángel Crespo, Eladio Cabañero, José Ángel Valente, Ángel González, Gil de Biedma, Rafael Morales, María Elvira Lacaci, Félix Grande.
Estos poetas dan una réplica a quienes, en una pobre idea del arte, suponen que la poesía no tiene más fin que ella misma, y parecen temer que se evapore si sale a la calle y recibe el aire libre en pleno rostro. Estos poetas han expuesto la poesía a las más duras pruebas. Le han hecho descender a las minas, subir a los andamios, acompañar a los hambrientos –de pan y de lo otro-, pisar el lodo de los suburbios, entrar en las cárceles, mancharse en la grasa de los talleres, respirar el olor de la miseria, conocer el rostro de los que sufren persecución por la justicia... Y la poesía no sólo ha resistido, sino que se nos antoja más viva, más auténtica, más humana. Su compromiso con la verdad no le ha restado ni libertad ni hermosura. Al contrario: es la libertad misma, fuera de laberintos retóricos, y tiene la hermosura de lo humano, la hermosura de la vida –aunque sea difícil-, en cuya defensa se crece y se hermosea. Y como dijo el poeta: “... libertad, humano tesoro / primera y última / conquista de la luz, día y diadema / del mundo”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Donde mora la libertad, allí está mi patria. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
jueves, 31 de enero de 2008
ANGEL GUERRA POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
ANGEL GUERRA
(1874-1950)
“Yo no aspiro a mayor gloria,
más ilusiones no tengo,
que cuando mi vida acabe,
mudo ya mi pensamiento
pongan dentro de mi caja
las rosas de mi pensamiento.”
Ángel Guerra.
LA VOZ DE UN GRAN PERIODISTA
“Todos los hombres serán iguales, hermanos”, escribía Ángel Guerra, un hombre liberal del 98 que encontró la solución del problema nacional europeizando a España.
Ángel Guerra escribió seis narraciones del tema canario: Al “jallo”, El justicia del llano, Rincón isleño, La casta de los Luzardos, A merced del viento y La lapa. Con estas narraciones el escritor pretende universalizar la literatura canaria, haciendo realidad aquel deseo que en los primeros días de su llegada a Madrid formulara: “Quisiera recorrer todo el mundo..., sólo para decir a todo el mundo que no hay país como mi hermosa tierra canaria”.
La vida de José Betancort Cabrera, más conocido por el seudónimo de Ángel Guerra en el mundo de las letras, debe ser considerada bajo una triple faceta: el hombre, el político y el escritor.
José Betancort Cabrera nació en Teguise (Lanzarote) el 19 de marzo de 1874. A los siete años marcha a Las Palmas y estudia en el Seminario Conciliar de Canarias y en el Colegio de San Agustín. A los dieciséis años publica su primera composición: Las fuentes del ideal, romance heroico en versos alejandrinos que dedica a su distinguida amiga “Matilde”. A fines de 1891 vuelve a publicar otra composición titulada Una hoja de mi álbum, esta vez dedicada a Dolores Lorenzo. Su primer artículo en prosa aparece, en 1892, en un periódico de Las Palmas llamado La Patria. En julio de 1894 fija su residencia en la capital grancanaria. Ese año visita a Benito Pérez Galdós, persona a la que idolatraba como escritor. Su formación literaria, la realiza en los periódicos finiseculares del archipiélago canario. Generalmente oculta su nombre bajo distintos seudónimos, Juan Petate, Matías, Tarsis, pero en 1898 se ha hecho muy popular con el de Ángel Guerra, nombre de uno de los personajes galdosianos, que eclipsará a los demás y será el que va a consagrar definitivamente.
En el verano de 1900, con el pretexto de estudiar Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central, se establece en la capital de España y entra a formar parte de la redacción de El Heraldo de Madrid. Su primer mentor, su gran maestro y mejor amigo va a ser Benito Pérez Galdós.
Sucesivamente se va incorporando a la redacción de importantes diarios madrileños, El Liberal, La Época, El Globo, El Imparcial, La Correspondencia de España, Diario Universal, España Moderna. En enero de 1908 lo nombran corresponsal de La Correspondencia de España en París. Frecuenta el trato de los españoles allí residentes: Turina, Manuel de Falla y Bonafoux. Viaja por Bélgica, Holanda, Alemania, Suiza, Italia, Inglaterra... En Enero de 1910 regresa a España.
En julio de 1912 se promulga la Ley Administrativa de Canarias, creándose, entre otros, el distrito de Lanzarote que, desde ahora, deberá elegir su representante en Cortes. En diciembre de ese año, Betancort es elegido diputado por Lanzarote, representación que ostentará once años seguidos hasta la disolución de la Cámara con el advenimiento de la Dictadura de Primo de Rivera.
El 25 de mayo de 1925 es nombrado director de La Correspondencia de España. A los pocos días de caer la Dictadura de Primo de Rivera, nombran a Betancort Director General de Prisiones. En Septiembre de 1930 vuelve a las islas, por última vez, para inaugurar el monumento a Benito Pérez Galdós, que el Cabildo Insular de Gran Canaria había encargado a Victorio Macho.
El 14 de abril de 1931 se proclama la Segunda República Española. José Betancort es relevado de su cargo de Director General de Prisiones y se reincorpora a la vida periodística. En 1936 se siente profundamente afectado por la conflagración que enfrenta a los españoles. Con la guerra el político que había en él ha muerto y el escritor apenas da señales de vida. Entre 1936 y 1939 reside en Francia. José Betancort falleció en Madrid el 18 de noviembre de 1950.
Las páginas literarias de Ángel Guerra siguen teniendo una increíble actualidad. Estimable escritor, gran periodista, notable narrador de asuntos canarios, excelente y perspicaz crítico literario, su nombre se ha silenciado injusta e inexplicablemente. El mar, es el leimotiv de casi todas las obras del escritor canario, nacido junto a la orilla nunca olvidará “la visión de las aguas quietas, azules, con cabrilleos de luz a las horas de sol...” Y añadía: “No se diga que el mar no tiene corazón. Ya lo veis. ¡A veces llora!”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.
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(1874-1950)
“Yo no aspiro a mayor gloria,
más ilusiones no tengo,
que cuando mi vida acabe,
mudo ya mi pensamiento
pongan dentro de mi caja
las rosas de mi pensamiento.”
Ángel Guerra.
LA VOZ DE UN GRAN PERIODISTA
“Todos los hombres serán iguales, hermanos”, escribía Ángel Guerra, un hombre liberal del 98 que encontró la solución del problema nacional europeizando a España.
Ángel Guerra escribió seis narraciones del tema canario: Al “jallo”, El justicia del llano, Rincón isleño, La casta de los Luzardos, A merced del viento y La lapa. Con estas narraciones el escritor pretende universalizar la literatura canaria, haciendo realidad aquel deseo que en los primeros días de su llegada a Madrid formulara: “Quisiera recorrer todo el mundo..., sólo para decir a todo el mundo que no hay país como mi hermosa tierra canaria”.
La vida de José Betancort Cabrera, más conocido por el seudónimo de Ángel Guerra en el mundo de las letras, debe ser considerada bajo una triple faceta: el hombre, el político y el escritor.
José Betancort Cabrera nació en Teguise (Lanzarote) el 19 de marzo de 1874. A los siete años marcha a Las Palmas y estudia en el Seminario Conciliar de Canarias y en el Colegio de San Agustín. A los dieciséis años publica su primera composición: Las fuentes del ideal, romance heroico en versos alejandrinos que dedica a su distinguida amiga “Matilde”. A fines de 1891 vuelve a publicar otra composición titulada Una hoja de mi álbum, esta vez dedicada a Dolores Lorenzo. Su primer artículo en prosa aparece, en 1892, en un periódico de Las Palmas llamado La Patria. En julio de 1894 fija su residencia en la capital grancanaria. Ese año visita a Benito Pérez Galdós, persona a la que idolatraba como escritor. Su formación literaria, la realiza en los periódicos finiseculares del archipiélago canario. Generalmente oculta su nombre bajo distintos seudónimos, Juan Petate, Matías, Tarsis, pero en 1898 se ha hecho muy popular con el de Ángel Guerra, nombre de uno de los personajes galdosianos, que eclipsará a los demás y será el que va a consagrar definitivamente.
En el verano de 1900, con el pretexto de estudiar Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central, se establece en la capital de España y entra a formar parte de la redacción de El Heraldo de Madrid. Su primer mentor, su gran maestro y mejor amigo va a ser Benito Pérez Galdós.
Sucesivamente se va incorporando a la redacción de importantes diarios madrileños, El Liberal, La Época, El Globo, El Imparcial, La Correspondencia de España, Diario Universal, España Moderna. En enero de 1908 lo nombran corresponsal de La Correspondencia de España en París. Frecuenta el trato de los españoles allí residentes: Turina, Manuel de Falla y Bonafoux. Viaja por Bélgica, Holanda, Alemania, Suiza, Italia, Inglaterra... En Enero de 1910 regresa a España.
En julio de 1912 se promulga la Ley Administrativa de Canarias, creándose, entre otros, el distrito de Lanzarote que, desde ahora, deberá elegir su representante en Cortes. En diciembre de ese año, Betancort es elegido diputado por Lanzarote, representación que ostentará once años seguidos hasta la disolución de la Cámara con el advenimiento de la Dictadura de Primo de Rivera.
El 25 de mayo de 1925 es nombrado director de La Correspondencia de España. A los pocos días de caer la Dictadura de Primo de Rivera, nombran a Betancort Director General de Prisiones. En Septiembre de 1930 vuelve a las islas, por última vez, para inaugurar el monumento a Benito Pérez Galdós, que el Cabildo Insular de Gran Canaria había encargado a Victorio Macho.
El 14 de abril de 1931 se proclama la Segunda República Española. José Betancort es relevado de su cargo de Director General de Prisiones y se reincorpora a la vida periodística. En 1936 se siente profundamente afectado por la conflagración que enfrenta a los españoles. Con la guerra el político que había en él ha muerto y el escritor apenas da señales de vida. Entre 1936 y 1939 reside en Francia. José Betancort falleció en Madrid el 18 de noviembre de 1950.
Las páginas literarias de Ángel Guerra siguen teniendo una increíble actualidad. Estimable escritor, gran periodista, notable narrador de asuntos canarios, excelente y perspicaz crítico literario, su nombre se ha silenciado injusta e inexplicablemente. El mar, es el leimotiv de casi todas las obras del escritor canario, nacido junto a la orilla nunca olvidará “la visión de las aguas quietas, azules, con cabrilleos de luz a las horas de sol...” Y añadía: “No se diga que el mar no tiene corazón. Ya lo veis. ¡A veces llora!”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
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Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.
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miércoles, 30 de enero de 2008
CLEMENTNA ARDERIUS POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
CLEMENTINA ARDERIU
(1889-1976)
“Clementina soy,
Clementina era.”
Clementina Arderiu.
LA VOZ DE CLEMENTINA
“Ningún poeta como ella -escribía Vicente Aleixandre- me ha dado la sensación de un clima tranquilizador, de una habitación donde la existencia es un relato de una larga experiencia entendedora”.
Clementina Arderiu i Voltas nace en Barcelona el 6 de julio de 1889, en el seno de una familia de plateros. Siguió estudios de idiomas y los de piano. Su primer poema aparece en 1911. Al año siguiente gana la flor natural en unos juegos florales, hecho que la relaciona con los poetas jóvenes catalanes; traba amistad con el gran poeta y humanista Carles Riba, con quien contrae matrimonio en 1916. En este último año publica su primer libro, Cançons i Elegies, distinguido con el premio Folguera. Viaja por casi toda Europa. Durante 1922 y 1923 residió en Alemania y de 1939 a 1942 en Francia
La larga vida (87 años) de Clementina Arderiu hace que esta poetisa represente una parte significativa de las distintas tendencias literarias que configuran el mapa español en el período que le tocó vivir, sin embargo, tiene en común con otras poetisas de la época, su casi “pertinaz” ausencia de las muchas antologías que se han hecho en nuestro país, excepto, naturalmente, las realizadas en función del sexo como elemento diferenciador del resto de los escritores.
La vida de Clementina Arderiu, fecunda en aspectos diversos, es de una plenitud que se refleja en su obra, contenida y honda. En 1938 recibió el premio Joaquín Folguera y en 1959 el Ossa menor, por su libro Es a Dir. Participó en los congresos internacionales de poesía celebrados en Segovia, Salamanca y Santiago, y en las conversaciones poéticas de Formentor. La poetisa catalana muere en Barcelona el 17 de febrero de 1976.
Entre los títulos más relevantes de sus publicaciones se encuentran; Cançons i Elegies (1916), L’Alta Llibertad (1920), Cant i Paraules (1936), Sempre i Ara (1946), Poesies Completes, prólogo de Salvador Espriu, (1952), Es a Dir (1958) y L’esperanza encara (1969)
Sus poemas han sido traducidos al castellano por J. Corredor-Matheos gran conocedor de su obra y de ella nos dice: “Su poesía -a pesar de sus muchos conocimientos de la cultura de entreguerras, de las lecturas directas que le permitía su dominio del francés y el italiano- es, sobre todo, catalán sentido muy adentro, transmitido tras una elaboración que no pretende sino hacerlo más transparente y comunicativo”. Y como dijo la poetisa Clementina: “Callada quiero la vida. / Dejadme sola, callada, / e iré con el pensamiento / donde las risas no alcanzan”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
La paz no se reduce a la ausencia de guerrasAviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
(1889-1976)
“Clementina soy,
Clementina era.”
Clementina Arderiu.
LA VOZ DE CLEMENTINA
“Ningún poeta como ella -escribía Vicente Aleixandre- me ha dado la sensación de un clima tranquilizador, de una habitación donde la existencia es un relato de una larga experiencia entendedora”.
Clementina Arderiu i Voltas nace en Barcelona el 6 de julio de 1889, en el seno de una familia de plateros. Siguió estudios de idiomas y los de piano. Su primer poema aparece en 1911. Al año siguiente gana la flor natural en unos juegos florales, hecho que la relaciona con los poetas jóvenes catalanes; traba amistad con el gran poeta y humanista Carles Riba, con quien contrae matrimonio en 1916. En este último año publica su primer libro, Cançons i Elegies, distinguido con el premio Folguera. Viaja por casi toda Europa. Durante 1922 y 1923 residió en Alemania y de 1939 a 1942 en Francia
La larga vida (87 años) de Clementina Arderiu hace que esta poetisa represente una parte significativa de las distintas tendencias literarias que configuran el mapa español en el período que le tocó vivir, sin embargo, tiene en común con otras poetisas de la época, su casi “pertinaz” ausencia de las muchas antologías que se han hecho en nuestro país, excepto, naturalmente, las realizadas en función del sexo como elemento diferenciador del resto de los escritores.
La vida de Clementina Arderiu, fecunda en aspectos diversos, es de una plenitud que se refleja en su obra, contenida y honda. En 1938 recibió el premio Joaquín Folguera y en 1959 el Ossa menor, por su libro Es a Dir. Participó en los congresos internacionales de poesía celebrados en Segovia, Salamanca y Santiago, y en las conversaciones poéticas de Formentor. La poetisa catalana muere en Barcelona el 17 de febrero de 1976.
Entre los títulos más relevantes de sus publicaciones se encuentran; Cançons i Elegies (1916), L’Alta Llibertad (1920), Cant i Paraules (1936), Sempre i Ara (1946), Poesies Completes, prólogo de Salvador Espriu, (1952), Es a Dir (1958) y L’esperanza encara (1969)
Sus poemas han sido traducidos al castellano por J. Corredor-Matheos gran conocedor de su obra y de ella nos dice: “Su poesía -a pesar de sus muchos conocimientos de la cultura de entreguerras, de las lecturas directas que le permitía su dominio del francés y el italiano- es, sobre todo, catalán sentido muy adentro, transmitido tras una elaboración que no pretende sino hacerlo más transparente y comunicativo”. Y como dijo la poetisa Clementina: “Callada quiero la vida. / Dejadme sola, callada, / e iré con el pensamiento / donde las risas no alcanzan”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
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GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS
(1744-1811)
“Sólo falta el tiempo a quien no sabe
aprovecharlo.”
Gaspar Melchor de Jovellanos.
LA VOZ AMANTE DE LA VERDAD
“Jovellanos fue un “amigo del pueblo” -decía Karl Marx-, que esperaba conducir a éste hasta la libertad por medio de una prudentísima serie de leyes económicas y a través de la propaganda literaria de generosas doctrinas”. Jovellanos es el hombre de formación más amplia, de espíritu más abierto y de cultura más completa y, sin duda, la más insigne figura intelectual del siglo XVIII.
Gaspar Melchor de Jovellanos nace el 5 de enero de 1744 en Gijón. Recibe una esmerada educación, después de aprender las primeras letras y latinidad en su ciudad natal y filosofía en Oviedo, inicia estudios en la Universidad de Ávila a la edad de trece años, en la carrera de Leyes y Cánones bajo la dirección del prelado de aquella diócesis. Más adelante, licenciado ya, este prelado le proporcionó una beca en el colegio mayor de San Idelfonso, y dispuso su traslado a la ciudad de Alcalá de Henares. Después de dos años de enconado estudio se entera de la apertura de oposición a la canongía de la Catedral de Tuy, decidiendo aspirar a ella. En Madrid todos sus amigos trataron de persuadirle de que abandonara la carrera eclesiástica. Su tío, el duque de Losada, le promete alguna plaza de Alcalde del Crimen. Es aquí donde comienza su carrera política. El primer cargo que desempeña fue el de Alcalde de la Sala del Crimen de la Real Audiencia de Sevilla, donde realiza un brillante trabajo y muestra sus dotes de gobierno. Más adelante de la Sala de Alcalde pasa a la sala de oidor. Tuvo Jovellanos asiento en la Sociedad de Amigos del País, colaborando en la fundación de escuelas, introduciendo en la provincia sevillana mejoras en el campo olivarero y de la agricultura general, donde cosecha algunos éxitos. Allí crece su amor por las Bellas Artes y conoce a Ceán Bermúdez. A la época de su residencia en Sevilla pertenecen varios de sus escritos.
Cuando Carlos III en 1778 decide trasladarle a Madrid Jovellanos ya era conocido. Es nombrado Alcalde de Casa y Corte y al año y medio de su nombramiento es trasladado al Consejo de las Ordenes. Poco después de su llegada a Madrid ingresa en la Sociedad Económica; y a propuesta del Conde de Campomanes, entró en la Academia de la Historia y finalmente el 25 de julio de 1781 le concedió la Española el título de Académico Supernumerario. Es entonces cuando Jovellanos realiza la mayor parte de sus trabajos científicos, artísticos y literarios, su pluma parecía inagotable. Es maravilloso comprobar como Jovellanos manejaba con tan diestra soltura materias tan variadas y prolijas del saber. A propuesta del Monarca elaboró su famoso Informe sobre la Ley Agraria, base y fundamento de posteriores reformas. Fue éste el primer político español que intentó un lenguaje que no por simple deja de ser literario. Con el pretexto de su amistad con Cabarrús, político progresista, se le ordenó abandonar Madrid inmediatamente. Volvió a Asturias como Comisionado, donde realizó una gran labor en bien del progreso.
Pasado este breve destierro súbitamente y con gran sorpresa por su parte, se le nombra embajador en Rusia y más tarde Ministro de Gracia y Justicia. Se traslada a la Corte, sita en El Escorial, y toma posesión de este último cargo que Godoy le había conferido. Pero el escándalo hizo caer en poco tiempo al Gobierno de Godoy y Jovellanos se vio obligado a volver a Gijón. Sus enemigos justificaron su destitución por herejía y no transcurrió mucho tiempo hasta que el 13 de marzo de 1801 fue sorprendido en su cama, y con escolta de soldados, rigurosamente incomunicado, atravesó el norte de España hasta llegar a Barcelona y de allí a Mallorca, donde fue encerrado en la Cartuja de Jesús de Nazareno de Valldemosa Su prisión duró hasta 1808, año que Fernando VII, por Decreto de 22 de marzo le devolvió la libertad. Hallábase entonces en el castillo de Bellver, al que había sido trasladado para hacer más riguroso su cautiverio. Las penalidades sufridas fueron infinitas pero aún le quedaron fuerzas para escribir dos enérgicas exposiciones al Rey, reclamando se le hiciera justicia para poder seguir escribiendo, como así hizo en numerosos ensayos sobre las bellezas arquitectónicas de la isla de Mallorca y en su Tratado de Educación Pública.
Cuando desembarcó en Barcelona fue muy bien recibido, pasó por zonas en plena sublevación y en Jadraque, en casa de su amigo Juan Arias Saavedra, donde residió algún tiempo, recibió con sorpresa la noticia de Ministro de Interior por José Bonaparte a lo que se negó resueltamente. En vez de ello tomó posesión del cargo de individuo de la Junta Central por Asturias. Gran partidario de las Cortes, las quería generales para todo el reino. La Junta tuvo que desplazarse frecuentemente y con ella Jovellanos. Contribuyó a la reforma de la Regencia que sustituyó a la Junta Central y en la cual ninguno de sus miembros estaba incluido.
Al conocer la noticia de la retirada francesa de Asturias Jovellanos volvió a Gijón donde fue recibido apoteósicamente, pero la alegría duró poco, pues los franceses volvieron a invadir su tierra. Jovellanos animó a sus compatriotas al combate y escribió un himno guerrero que se hizo popular. Vencido los españoles, embarcó con intención de refugiarse en Ribadeo, pero una furiosa tempestad le obligó a desembarcar en Puerto de la Vega donde una violenta pulmonía le quitó la vida, el 27 de noviembre de 1811. Los restos mortales de este insigne escritor y estadista que intentó como nadie el progreso de España en unos años completamente desfavorables, reposan para siempre, encerrados y en silencio, en la iglesia parroquial de su Gijón. Y como dijo Jorge Guillén: “En cartuja y castillo siete años / padece sin defensa, prisionero / bajo la autoridad de los peores. / “¡Justicia!” Mundo sordo. / ... Y por fin, libertad. Aclamación. / Palma rebulle. “¡Viva Jovellanos!”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aariasWIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
(1744-1811)
“Sólo falta el tiempo a quien no sabe
aprovecharlo.”
Gaspar Melchor de Jovellanos.
LA VOZ AMANTE DE LA VERDAD
“Jovellanos fue un “amigo del pueblo” -decía Karl Marx-, que esperaba conducir a éste hasta la libertad por medio de una prudentísima serie de leyes económicas y a través de la propaganda literaria de generosas doctrinas”. Jovellanos es el hombre de formación más amplia, de espíritu más abierto y de cultura más completa y, sin duda, la más insigne figura intelectual del siglo XVIII.
Gaspar Melchor de Jovellanos nace el 5 de enero de 1744 en Gijón. Recibe una esmerada educación, después de aprender las primeras letras y latinidad en su ciudad natal y filosofía en Oviedo, inicia estudios en la Universidad de Ávila a la edad de trece años, en la carrera de Leyes y Cánones bajo la dirección del prelado de aquella diócesis. Más adelante, licenciado ya, este prelado le proporcionó una beca en el colegio mayor de San Idelfonso, y dispuso su traslado a la ciudad de Alcalá de Henares. Después de dos años de enconado estudio se entera de la apertura de oposición a la canongía de la Catedral de Tuy, decidiendo aspirar a ella. En Madrid todos sus amigos trataron de persuadirle de que abandonara la carrera eclesiástica. Su tío, el duque de Losada, le promete alguna plaza de Alcalde del Crimen. Es aquí donde comienza su carrera política. El primer cargo que desempeña fue el de Alcalde de la Sala del Crimen de la Real Audiencia de Sevilla, donde realiza un brillante trabajo y muestra sus dotes de gobierno. Más adelante de la Sala de Alcalde pasa a la sala de oidor. Tuvo Jovellanos asiento en la Sociedad de Amigos del País, colaborando en la fundación de escuelas, introduciendo en la provincia sevillana mejoras en el campo olivarero y de la agricultura general, donde cosecha algunos éxitos. Allí crece su amor por las Bellas Artes y conoce a Ceán Bermúdez. A la época de su residencia en Sevilla pertenecen varios de sus escritos.
Cuando Carlos III en 1778 decide trasladarle a Madrid Jovellanos ya era conocido. Es nombrado Alcalde de Casa y Corte y al año y medio de su nombramiento es trasladado al Consejo de las Ordenes. Poco después de su llegada a Madrid ingresa en la Sociedad Económica; y a propuesta del Conde de Campomanes, entró en la Academia de la Historia y finalmente el 25 de julio de 1781 le concedió la Española el título de Académico Supernumerario. Es entonces cuando Jovellanos realiza la mayor parte de sus trabajos científicos, artísticos y literarios, su pluma parecía inagotable. Es maravilloso comprobar como Jovellanos manejaba con tan diestra soltura materias tan variadas y prolijas del saber. A propuesta del Monarca elaboró su famoso Informe sobre la Ley Agraria, base y fundamento de posteriores reformas. Fue éste el primer político español que intentó un lenguaje que no por simple deja de ser literario. Con el pretexto de su amistad con Cabarrús, político progresista, se le ordenó abandonar Madrid inmediatamente. Volvió a Asturias como Comisionado, donde realizó una gran labor en bien del progreso.
Pasado este breve destierro súbitamente y con gran sorpresa por su parte, se le nombra embajador en Rusia y más tarde Ministro de Gracia y Justicia. Se traslada a la Corte, sita en El Escorial, y toma posesión de este último cargo que Godoy le había conferido. Pero el escándalo hizo caer en poco tiempo al Gobierno de Godoy y Jovellanos se vio obligado a volver a Gijón. Sus enemigos justificaron su destitución por herejía y no transcurrió mucho tiempo hasta que el 13 de marzo de 1801 fue sorprendido en su cama, y con escolta de soldados, rigurosamente incomunicado, atravesó el norte de España hasta llegar a Barcelona y de allí a Mallorca, donde fue encerrado en la Cartuja de Jesús de Nazareno de Valldemosa Su prisión duró hasta 1808, año que Fernando VII, por Decreto de 22 de marzo le devolvió la libertad. Hallábase entonces en el castillo de Bellver, al que había sido trasladado para hacer más riguroso su cautiverio. Las penalidades sufridas fueron infinitas pero aún le quedaron fuerzas para escribir dos enérgicas exposiciones al Rey, reclamando se le hiciera justicia para poder seguir escribiendo, como así hizo en numerosos ensayos sobre las bellezas arquitectónicas de la isla de Mallorca y en su Tratado de Educación Pública.
Cuando desembarcó en Barcelona fue muy bien recibido, pasó por zonas en plena sublevación y en Jadraque, en casa de su amigo Juan Arias Saavedra, donde residió algún tiempo, recibió con sorpresa la noticia de Ministro de Interior por José Bonaparte a lo que se negó resueltamente. En vez de ello tomó posesión del cargo de individuo de la Junta Central por Asturias. Gran partidario de las Cortes, las quería generales para todo el reino. La Junta tuvo que desplazarse frecuentemente y con ella Jovellanos. Contribuyó a la reforma de la Regencia que sustituyó a la Junta Central y en la cual ninguno de sus miembros estaba incluido.
Al conocer la noticia de la retirada francesa de Asturias Jovellanos volvió a Gijón donde fue recibido apoteósicamente, pero la alegría duró poco, pues los franceses volvieron a invadir su tierra. Jovellanos animó a sus compatriotas al combate y escribió un himno guerrero que se hizo popular. Vencido los españoles, embarcó con intención de refugiarse en Ribadeo, pero una furiosa tempestad le obligó a desembarcar en Puerto de la Vega donde una violenta pulmonía le quitó la vida, el 27 de noviembre de 1811. Los restos mortales de este insigne escritor y estadista que intentó como nadie el progreso de España en unos años completamente desfavorables, reposan para siempre, encerrados y en silencio, en la iglesia parroquial de su Gijón. Y como dijo Jorge Guillén: “En cartuja y castillo siete años / padece sin defensa, prisionero / bajo la autoridad de los peores. / “¡Justicia!” Mundo sordo. / ... Y por fin, libertad. Aclamación. / Palma rebulle. “¡Viva Jovellanos!”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aariasWIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
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Gracias.
lunes, 28 de enero de 2008
JAMES JOYCE POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
JAMES JOYCE
(1882-1941)
“Me dan miedo esas grandes palabras
que nos hacen tan infelices.”
James Joyce.
LA VOZ DEL NOVELISTA MAS ORIGINAL
El fenómeno que plantea el autor de Retrato del artista adolescente y Ulises, es difícil de precisar. Hay quién cuenta la historia de la literatura universal hasta Joyce, y después de Joyce. Ulises está considerada como la novela más importante del siglo XX. Ni sus propios detractores niegan la profunda impronta que señaló su aparición. Tanto es así que, incluso aquellos escritores que no la han leído, vienen influenciados por su nuevo sello. Joyce es, sin discusión, el novelista más original del siglo XX. Su obra literaria, quizás más que ninguna, es el exponente más alto de la renovación narrativa operada en el pasado siglo.
James Augustine Aloysius Joyce nace en Dublín el 2 de febrero de 1882 y fallece 13 de enero de 1941en una clínica de Zurich. Miembro de una tradicional familia católica acomodada, desde muy niño permanece internado en un colegio regentado por los jesuitas, en el que recibió una esmerada educación, completada posteriormente en la Universidad de Dublín, donde cursa estudios de Filosofía. En relación con su alejamiento de la religión, Harry Levin, dice: “Que perdió su religión, pero conservó sus categorías”. En 1902, con el pretexto de estudiar medicina, se traslada a París. En 1903 vuelve a Dublín para asistir a su madre enferma de cáncer. Empieza pronto a escribir y a colaborar en la prensa dublinés. De 1905 a 1915 vive en Trieste, con sus compañera Nora Barnacle, donde se gana la vida enseñando inglés en la Escuela Berlitz. Durante los años de la primera guerra mundial reside en Zurich. A partir de 1920 vive en París, con penurias económicas, problemas de salud y desgracias familiares –una de sus hijas padece una aguda equizofrenia-. A lo largo de su vida errabunda y llena de penurias económicas, tuvo relación con numerosos escriores de la época (Svevo, Pound, Aragon, Eluard, Beckett, Hemingway, Eliot, Fitzgerald, Yeats, Ibsen, entre otros). El comienzo de la Segunda Guerra Mundial con la entrada de los nazis en París acrecentaron su crisis. Se trasladó de nuevo a Zurich, donde al poco tiempo le diagnosticaron una úlcera de duodeno. James Joyce murió durante una operación de peritonitis.
Joyce empezó escribiendo poesía (Música de cámara, 1907; Poemas manzanas, 1927), y escribió también una obra teatral (Exiliados, 1918) influido por Ibsen. Su producción narrativa se inicia con el libro de cuentos Dublineses (1914), comprendido por quince relatos en los que refleja la vida insulsa y ambiente provinciano de la capital irlandesa –la ciudad de Dublín será un motivo constante en sus escritos-; la sumisión al ambiente, la rebelión inútil y la consiguiente frustración son las notas características del libro, Retrato del artista adolescente (1916) y el fragmento Esteban, el héroe (1944) –publicado póstumamente- son relatos biográficos, en los que asistimos a los avatares de la educación del protagonista, Stephen Dedalus –trasunto del autor-, a sus inquietudes y a su crisis religiosa, que le llevan a abandonar el catolicismo, y a sus aspiraciones esteticistas. La gran obra de Joyce –y de la narrativa del siglo XX- llega con la aparición del Ulises, empezada a publicar por entregas en 1918 y completamente en 1922. La novela, cuya acción externa no llega a abarcar las veinticuatro horas del día, tiene como protagonista principales al joven Stephen Dedalus, al agente de publicidad Leopold Bloom y a la mujer de éste Molly Bloom. Se desarrolla en tres planos: la vida cotidiana de Dublín, los análisis introspectivos de los protagonistas -a los que se suman otros personajes, vistos directamente o desde las perspectiva de aquéllos- y sus disquisiciones y reflexiones sobre diferentes problemas sociales, religiosos e intelectuales. El título de la novela responde a la traslación irónica y aun paródica de la estructura de la epopeya homérica La Odisea a la novela de Joyce, con unos personajes, un escenario y una época diferentes, de suerte que Leopold Bloom, hombre frustrado socialmente y engañado por su mujer, encarna a Ulises, Molly Bloom, mujer de intensa vida erótica y ardiente en sensualidad, a Penélope y Stephen Dedalus, trasunto del autor, a Telémaco. En la aventura vital de los personajes, Joyce pone al descubierto, descarnadamente, los problemas, vicios y debilidades del hombre y del mundo contemporáneo, cayendo con frecuencia en la inmoralidad y en la irreverencia religiosa. El autor, en su aguda y laberíntica exploración, deja al desnudo el alma humana. Todo ello contribuyó a que la novela fuese prohibida durante algunos años en países de tradición puritana como Inglaterra y los Estados Unidos. El interés del asunto viene dado en gran parte por la riqueza técnica de la novela. El empleo del contrapunto, la utilización magistral del monólogo interior o “corriente de conciencia”, los diversos enfoques narrativos, la parodia literaria, el protagonismo del lenguaje –distorsiones sintácticas, neologismos, empleo de palabras extranjeras, deformaciones léxicas- hacen de esta novela compleja una obra alucinante, profunda y revolucionaria, situándose en un puesto culminante de la narrativa universal. Esta complejidad técnica y lingüística se dispara en sus última novela Finnegans Wake (1939), obra oscura y de difícil interpretación: Y como dijo nuestro dilecto escritor: “Los errores son los umbrales del descubrimiento”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
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(1882-1941)
“Me dan miedo esas grandes palabras
que nos hacen tan infelices.”
James Joyce.
LA VOZ DEL NOVELISTA MAS ORIGINAL
El fenómeno que plantea el autor de Retrato del artista adolescente y Ulises, es difícil de precisar. Hay quién cuenta la historia de la literatura universal hasta Joyce, y después de Joyce. Ulises está considerada como la novela más importante del siglo XX. Ni sus propios detractores niegan la profunda impronta que señaló su aparición. Tanto es así que, incluso aquellos escritores que no la han leído, vienen influenciados por su nuevo sello. Joyce es, sin discusión, el novelista más original del siglo XX. Su obra literaria, quizás más que ninguna, es el exponente más alto de la renovación narrativa operada en el pasado siglo.
James Augustine Aloysius Joyce nace en Dublín el 2 de febrero de 1882 y fallece 13 de enero de 1941en una clínica de Zurich. Miembro de una tradicional familia católica acomodada, desde muy niño permanece internado en un colegio regentado por los jesuitas, en el que recibió una esmerada educación, completada posteriormente en la Universidad de Dublín, donde cursa estudios de Filosofía. En relación con su alejamiento de la religión, Harry Levin, dice: “Que perdió su religión, pero conservó sus categorías”. En 1902, con el pretexto de estudiar medicina, se traslada a París. En 1903 vuelve a Dublín para asistir a su madre enferma de cáncer. Empieza pronto a escribir y a colaborar en la prensa dublinés. De 1905 a 1915 vive en Trieste, con sus compañera Nora Barnacle, donde se gana la vida enseñando inglés en la Escuela Berlitz. Durante los años de la primera guerra mundial reside en Zurich. A partir de 1920 vive en París, con penurias económicas, problemas de salud y desgracias familiares –una de sus hijas padece una aguda equizofrenia-. A lo largo de su vida errabunda y llena de penurias económicas, tuvo relación con numerosos escriores de la época (Svevo, Pound, Aragon, Eluard, Beckett, Hemingway, Eliot, Fitzgerald, Yeats, Ibsen, entre otros). El comienzo de la Segunda Guerra Mundial con la entrada de los nazis en París acrecentaron su crisis. Se trasladó de nuevo a Zurich, donde al poco tiempo le diagnosticaron una úlcera de duodeno. James Joyce murió durante una operación de peritonitis.
Joyce empezó escribiendo poesía (Música de cámara, 1907; Poemas manzanas, 1927), y escribió también una obra teatral (Exiliados, 1918) influido por Ibsen. Su producción narrativa se inicia con el libro de cuentos Dublineses (1914), comprendido por quince relatos en los que refleja la vida insulsa y ambiente provinciano de la capital irlandesa –la ciudad de Dublín será un motivo constante en sus escritos-; la sumisión al ambiente, la rebelión inútil y la consiguiente frustración son las notas características del libro, Retrato del artista adolescente (1916) y el fragmento Esteban, el héroe (1944) –publicado póstumamente- son relatos biográficos, en los que asistimos a los avatares de la educación del protagonista, Stephen Dedalus –trasunto del autor-, a sus inquietudes y a su crisis religiosa, que le llevan a abandonar el catolicismo, y a sus aspiraciones esteticistas. La gran obra de Joyce –y de la narrativa del siglo XX- llega con la aparición del Ulises, empezada a publicar por entregas en 1918 y completamente en 1922. La novela, cuya acción externa no llega a abarcar las veinticuatro horas del día, tiene como protagonista principales al joven Stephen Dedalus, al agente de publicidad Leopold Bloom y a la mujer de éste Molly Bloom. Se desarrolla en tres planos: la vida cotidiana de Dublín, los análisis introspectivos de los protagonistas -a los que se suman otros personajes, vistos directamente o desde las perspectiva de aquéllos- y sus disquisiciones y reflexiones sobre diferentes problemas sociales, religiosos e intelectuales. El título de la novela responde a la traslación irónica y aun paródica de la estructura de la epopeya homérica La Odisea a la novela de Joyce, con unos personajes, un escenario y una época diferentes, de suerte que Leopold Bloom, hombre frustrado socialmente y engañado por su mujer, encarna a Ulises, Molly Bloom, mujer de intensa vida erótica y ardiente en sensualidad, a Penélope y Stephen Dedalus, trasunto del autor, a Telémaco. En la aventura vital de los personajes, Joyce pone al descubierto, descarnadamente, los problemas, vicios y debilidades del hombre y del mundo contemporáneo, cayendo con frecuencia en la inmoralidad y en la irreverencia religiosa. El autor, en su aguda y laberíntica exploración, deja al desnudo el alma humana. Todo ello contribuyó a que la novela fuese prohibida durante algunos años en países de tradición puritana como Inglaterra y los Estados Unidos. El interés del asunto viene dado en gran parte por la riqueza técnica de la novela. El empleo del contrapunto, la utilización magistral del monólogo interior o “corriente de conciencia”, los diversos enfoques narrativos, la parodia literaria, el protagonismo del lenguaje –distorsiones sintácticas, neologismos, empleo de palabras extranjeras, deformaciones léxicas- hacen de esta novela compleja una obra alucinante, profunda y revolucionaria, situándose en un puesto culminante de la narrativa universal. Esta complejidad técnica y lingüística se dispara en sus última novela Finnegans Wake (1939), obra oscura y de difícil interpretación: Y como dijo nuestro dilecto escritor: “Los errores son los umbrales del descubrimiento”.
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sábado, 26 de enero de 2008
VOLTAIRE POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
VOLTAIRE
(1694-1778)
“Del globo en el que vivimos, déspota universal
sólo hay un resorte, el interés personal.”
Voltaire.
LA VOZ DE UN ESPIRITU TOLERANTE
Siendo Voltaire el prototipo de cortesano al uso de su época, no por ello dudó jamás en enfrentarse a los arduos problemas que planteaba una sociedad en plena transformación como la de aquellos días. Su obra literaria sorprende por la tremenda audacia que supone defender posturas en franca contradicción con la corriente del pensamiento de su época y por la notable agudeza de espíritu que le caracteriza.
Deísta y partidario de una religión natural en materia teológica y de una moral universal y promotor en política del despotismo ilustrado, se opuso a la intolerancia, la tortura, el fanatismo religioso y la superstición con su capacidad satírica y su tremenda habilidad polémica, y su nombre ha quedado para siempre unido al concepto de libertad de espíritu y a una forma de filosofía práctica que busca la mejora de las condiciones de vida, convirtiéndole en el primer intelectual comprometido.
François-Marie Arouet ( Voltaire) nace en París el 21 de noviembre de 1694. Es el hijo menor de un notario. A los nueve años asiste a las clases del Colegio Louis-le-Grand, dirigido por los jesuitas, pero a los pocos años ya militaba en la libertina y elegante Sociedad del Templo.
El padre pretende hacerle estudiar Derecho, pero el joven François-Marie no siente atracción por esa carrera. El marqués de Chateauneuf, hermano de su padrino, se lo lleva a la Haya en 1713 intentando encauzar hacia la diplomacia al joven rebelde. Pero Voltaire, nada más llegar a la ciudad holandesa, frecuenta los salones de Mme. du Noyer, fundadora de una revista satírica, La quintaesencia, en la cual colabora. Voltaire le propone a la hija de Mme. du Noyer huir con ella a París. Sin embargo, se vuelve solo a París y se consuela escribiendo sátiras que firma con el seudónimo de Voltaire. Su pluma imprudente le obliga a refugiarse en el castillo de Saint-Ange. De nuevo en París en 1716 se une a los que intrigan contra el Regente, el duque de Orleans. Es desterrado a Sully-sur-Loire. Al regresar a París, el Regente lo manda encarcelar en la Bastilla y posteriormente se le fija residencia forzosa en Châtenay.
En 1718. escarmentado da un nuevo rumbo a su vida. Escribe la tragedia, El triunfo de Edipo y las comedias Marianne y El indiscreto. En 1726, debido a un incidente con un noble, nuevamente es encarcelado en la Bastilla. Se le obliga a exiliarse y escoge Inglaterra.
En Londres dedica a la reina Carolina la primera edición de La Henriada (1728) nueva versión del poema épico La Liga o Enrique el Grande, editado clandestinamente en Francia años antes. Voltaire aprecia en la sociedad inglesa que él frecuentó el respeto y la tolerancia y se ratifica en su desafecto al fanatismo.
De vuelta a París, a finales de 1728, tiene éxitos teatrales clamorosos. La muerte de César y la Historia de Carlos XII, rey de Suecia, ambas de 1732, son prohibidas. En 1734 aparecieron, sin autorización gubernamental, Las Cartas filosóficas o Cartas inglesas. El libro que constituye un alegato a favor de la tolerancia provocó un escándalo; el libro fue quemado públicamente en París y motivó otra orden de arresto que Voltaire eludió refugiándose en Cirey, en el castillo de su amante y colaboradora intelectual Mme. de Châtelet. Escribe nuevas tragedias y su sátira El Mundano, concluye con este verso que le obliga a refugiarse de nuevo en Holanda. “El paraíso terrenal está donde yo estoy”.
En 1750, invitado por rey Federico II de Prusia, amigo suyo se instaló en Berlín. Voltaire lo admiraba y lo consideraba la mejor representación del “despotismo ilustrado”, pero la amistad terminó en disputa y Voltaire regresó a Francia en 1753. En Berlín aparecieron El siglo de Luis XIV (1751), Micromegas (1752), Diatriba de doctor Alakia (1752), quemada en público en Berlín, y Anales del Imperio (1753)
Voltaire, desengañado, marcha a Suiza en busca de seguridad, tranquilidad y libertad. Allí escribió: La doncella (1755), La ley natural (1756). Ensayo sobre las costumbres (1756), gran obra de filosofía de la historia y el artículo Ginebra para la Enciclopedia, de la que era colaborador. También de esta época son dos obras de carácter pesimista: el Poema sobre el desastre de Lisboa (1755) y la novela Cándido o el optimismo (1759).
Enfrentado con los calvinistas del partido devoto y enemistado con Rousseau, compró en 1759 la posesión de Fernay, junto a la frontera suiza, donde pasaría los últimos años de su vida convertido en el punto de referencia de la Ilustración y el pensamiento libre, y donde escribiría varias obras fundamentales: Tratado sobre la tolerancia (1763), Diccionario filosófico (1764) y Comentario sobre el libro de los delitos y las penas (1766).
En los últimos años de su vida fue objeto de una verdadera idolatría sentimental. En febrero de 1778 regresó a Paris en olor de multitud para asistir al estreno de su tragedia Irene y ser coronado en la Comédie Française. Durante unos meses, paladeó su triunfo y gloria. Era ya muy anciano, las emociones le mataron. Voltaire murió el 30 de mayo de 1778. En 1791 sus restos fueron trasladados al Panteón de Hombres Ilustres.
Voltaire que encarnó el arquetipo de pensador liberal de su siglo sufrió la intolerancia de su época, que aún no ha sido erradicada de nuestra sociedad. La tolerancia, tal como escribió Voltaire en su Diccionario filosófico, no es más que “el patrimonio de la humanidad” y que como “todos tenemos flaqueza y errores” convendría que “perdonáramos recíprocamente nuestras necedades: Tal es la primera ley de la naturaleza”. Y como dijo Voltaire: “Desapruebo lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho de decirlo”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
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“Del globo en el que vivimos, déspota universal
sólo hay un resorte, el interés personal.”
Voltaire.
LA VOZ DE UN ESPIRITU TOLERANTE
Siendo Voltaire el prototipo de cortesano al uso de su época, no por ello dudó jamás en enfrentarse a los arduos problemas que planteaba una sociedad en plena transformación como la de aquellos días. Su obra literaria sorprende por la tremenda audacia que supone defender posturas en franca contradicción con la corriente del pensamiento de su época y por la notable agudeza de espíritu que le caracteriza.
Deísta y partidario de una religión natural en materia teológica y de una moral universal y promotor en política del despotismo ilustrado, se opuso a la intolerancia, la tortura, el fanatismo religioso y la superstición con su capacidad satírica y su tremenda habilidad polémica, y su nombre ha quedado para siempre unido al concepto de libertad de espíritu y a una forma de filosofía práctica que busca la mejora de las condiciones de vida, convirtiéndole en el primer intelectual comprometido.
François-Marie Arouet ( Voltaire) nace en París el 21 de noviembre de 1694. Es el hijo menor de un notario. A los nueve años asiste a las clases del Colegio Louis-le-Grand, dirigido por los jesuitas, pero a los pocos años ya militaba en la libertina y elegante Sociedad del Templo.
El padre pretende hacerle estudiar Derecho, pero el joven François-Marie no siente atracción por esa carrera. El marqués de Chateauneuf, hermano de su padrino, se lo lleva a la Haya en 1713 intentando encauzar hacia la diplomacia al joven rebelde. Pero Voltaire, nada más llegar a la ciudad holandesa, frecuenta los salones de Mme. du Noyer, fundadora de una revista satírica, La quintaesencia, en la cual colabora. Voltaire le propone a la hija de Mme. du Noyer huir con ella a París. Sin embargo, se vuelve solo a París y se consuela escribiendo sátiras que firma con el seudónimo de Voltaire. Su pluma imprudente le obliga a refugiarse en el castillo de Saint-Ange. De nuevo en París en 1716 se une a los que intrigan contra el Regente, el duque de Orleans. Es desterrado a Sully-sur-Loire. Al regresar a París, el Regente lo manda encarcelar en la Bastilla y posteriormente se le fija residencia forzosa en Châtenay.
En 1718. escarmentado da un nuevo rumbo a su vida. Escribe la tragedia, El triunfo de Edipo y las comedias Marianne y El indiscreto. En 1726, debido a un incidente con un noble, nuevamente es encarcelado en la Bastilla. Se le obliga a exiliarse y escoge Inglaterra.
En Londres dedica a la reina Carolina la primera edición de La Henriada (1728) nueva versión del poema épico La Liga o Enrique el Grande, editado clandestinamente en Francia años antes. Voltaire aprecia en la sociedad inglesa que él frecuentó el respeto y la tolerancia y se ratifica en su desafecto al fanatismo.
De vuelta a París, a finales de 1728, tiene éxitos teatrales clamorosos. La muerte de César y la Historia de Carlos XII, rey de Suecia, ambas de 1732, son prohibidas. En 1734 aparecieron, sin autorización gubernamental, Las Cartas filosóficas o Cartas inglesas. El libro que constituye un alegato a favor de la tolerancia provocó un escándalo; el libro fue quemado públicamente en París y motivó otra orden de arresto que Voltaire eludió refugiándose en Cirey, en el castillo de su amante y colaboradora intelectual Mme. de Châtelet. Escribe nuevas tragedias y su sátira El Mundano, concluye con este verso que le obliga a refugiarse de nuevo en Holanda. “El paraíso terrenal está donde yo estoy”.
En 1750, invitado por rey Federico II de Prusia, amigo suyo se instaló en Berlín. Voltaire lo admiraba y lo consideraba la mejor representación del “despotismo ilustrado”, pero la amistad terminó en disputa y Voltaire regresó a Francia en 1753. En Berlín aparecieron El siglo de Luis XIV (1751), Micromegas (1752), Diatriba de doctor Alakia (1752), quemada en público en Berlín, y Anales del Imperio (1753)
Voltaire, desengañado, marcha a Suiza en busca de seguridad, tranquilidad y libertad. Allí escribió: La doncella (1755), La ley natural (1756). Ensayo sobre las costumbres (1756), gran obra de filosofía de la historia y el artículo Ginebra para la Enciclopedia, de la que era colaborador. También de esta época son dos obras de carácter pesimista: el Poema sobre el desastre de Lisboa (1755) y la novela Cándido o el optimismo (1759).
Enfrentado con los calvinistas del partido devoto y enemistado con Rousseau, compró en 1759 la posesión de Fernay, junto a la frontera suiza, donde pasaría los últimos años de su vida convertido en el punto de referencia de la Ilustración y el pensamiento libre, y donde escribiría varias obras fundamentales: Tratado sobre la tolerancia (1763), Diccionario filosófico (1764) y Comentario sobre el libro de los delitos y las penas (1766).
En los últimos años de su vida fue objeto de una verdadera idolatría sentimental. En febrero de 1778 regresó a Paris en olor de multitud para asistir al estreno de su tragedia Irene y ser coronado en la Comédie Française. Durante unos meses, paladeó su triunfo y gloria. Era ya muy anciano, las emociones le mataron. Voltaire murió el 30 de mayo de 1778. En 1791 sus restos fueron trasladados al Panteón de Hombres Ilustres.
Voltaire que encarnó el arquetipo de pensador liberal de su siglo sufrió la intolerancia de su época, que aún no ha sido erradicada de nuestra sociedad. La tolerancia, tal como escribió Voltaire en su Diccionario filosófico, no es más que “el patrimonio de la humanidad” y que como “todos tenemos flaqueza y errores” convendría que “perdonáramos recíprocamente nuestras necedades: Tal es la primera ley de la naturaleza”. Y como dijo Voltaire: “Desapruebo lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho de decirlo”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
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EL DESEMPLEO QUE NO CESA POR FRANCISCO ARIAS SOLIS
EL DESEMPLEO QUE NO CESA
“De los pobres campesinos
sin trabajo, jornaleros
del hambre por los caminos.”
Rafael Alberti.
PERDIMOS EL TREN DE LA CREACION DE EMPLEO
Y NOS SUBIMOS EN EL DE LA PRECARIEDAD
Corren malos tiempos o, peor que malos, inciertos. Tiempos donde el dinero, el dichoso dinero, es -más que nunca-, desgraciado protagonista. Malos tiempos, tiempos de insolidaridad, tiempos de agotamiento del orden mundial anteriormente establecido. Tiempos muertos, en los que las soluciones no están claras o, cuando menos, son contradictorias.
Como dijo el premio de Nobel de Economía, Paul A. Samuelson, “es hora de preocuparse es hora de actuar”. Pero, hay que tener en cuenta, que como decía nuestro Quevedo, que “poderoso caballero es don Dinero” y, por tanto, quien lo tiene siempre obtendrá más. Así, vemos que las nuevas tendencias, las verdaderas disposiciones de la economía mundial vuelven a pasar por Estados Unidos, y si en ese país estornudan, en España cogemos una pulmonía que a algunos, les va a llevar a la tumba.
Quizá la plaga más importante, el jinete más tenebroso en este “apocalipsis de ahora” sea el desempleo. Ese verdadero rayo que no cesa. Esa situación de paro, de la que no se habla con claridad ni con crudeza, en la mayoría de los casos para no perder o no dejar de ganar votos. Ya sé que la sociedad es imperfecta, paradójica y casi kafkiana.
Los datos de la Encuesta de Población Activa son terminantes: el paro se ha incrementado en 117.000 personas en el año 2007 y la tasa de paro se ha elevado al 8,6 por ciento y solamente la tasa de temporalidad ha tenido una evolución favorable, en el último año, disminuyendo tres puntos y situándose en el 30,9 por ciento, todavía demasiado alta. Según los datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) España tiene la mayor tasa de paro de la eurozona y la tercera más elevada de la Unión Europea, sólo superada por Polonia y Eslovaquia.
España ha tenido unos buenos años de crecimiento económico, con grandes inversiones de capital extranjero, y con posibilidades de reducir el desempleo. Sin embargo, además de posibilidades, era necesario generar empleo, lo que exigía un esfuerzo que no se hizo hace algunos años o no fue suficiente en los últimos años. Perdimos el tren de la creación de empleo y nos subimos en el de la precarización, que nos ha llevado a la destrucción del empleo.
Con todo ello, con nuestro empobrecimiento real, con nuestra falta de concienciación y cultura para el ahorro, en este año no iremos viendo más que como desaparece el empleo estable, y paradójicamente veremos como, según nos acercamos a nuevos niveles de progresión tecnológica, más prolifera la pobreza y el Estado de Malestar. Una contradicción sin parangón.
Sin duda hay que seguir batallando por un modelo de Estado de Bienestar, y para ello, lo primero que hay que consolidar es el estar. Y esto solo se arregla trabajando todos de verdad, con imaginación y con ganas de generar riqueza nacional y social, no particular y especulativa. Y como dijo el poeta: “En lo que vengo a cantar, / de diez palabras a veces / sobran más de la mitad.”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Si quieres la paz, trabaja por la justicia. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
“De los pobres campesinos
sin trabajo, jornaleros
del hambre por los caminos.”
Rafael Alberti.
PERDIMOS EL TREN DE LA CREACION DE EMPLEO
Y NOS SUBIMOS EN EL DE LA PRECARIEDAD
Corren malos tiempos o, peor que malos, inciertos. Tiempos donde el dinero, el dichoso dinero, es -más que nunca-, desgraciado protagonista. Malos tiempos, tiempos de insolidaridad, tiempos de agotamiento del orden mundial anteriormente establecido. Tiempos muertos, en los que las soluciones no están claras o, cuando menos, son contradictorias.
Como dijo el premio de Nobel de Economía, Paul A. Samuelson, “es hora de preocuparse es hora de actuar”. Pero, hay que tener en cuenta, que como decía nuestro Quevedo, que “poderoso caballero es don Dinero” y, por tanto, quien lo tiene siempre obtendrá más. Así, vemos que las nuevas tendencias, las verdaderas disposiciones de la economía mundial vuelven a pasar por Estados Unidos, y si en ese país estornudan, en España cogemos una pulmonía que a algunos, les va a llevar a la tumba.
Quizá la plaga más importante, el jinete más tenebroso en este “apocalipsis de ahora” sea el desempleo. Ese verdadero rayo que no cesa. Esa situación de paro, de la que no se habla con claridad ni con crudeza, en la mayoría de los casos para no perder o no dejar de ganar votos. Ya sé que la sociedad es imperfecta, paradójica y casi kafkiana.
Los datos de la Encuesta de Población Activa son terminantes: el paro se ha incrementado en 117.000 personas en el año 2007 y la tasa de paro se ha elevado al 8,6 por ciento y solamente la tasa de temporalidad ha tenido una evolución favorable, en el último año, disminuyendo tres puntos y situándose en el 30,9 por ciento, todavía demasiado alta. Según los datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) España tiene la mayor tasa de paro de la eurozona y la tercera más elevada de la Unión Europea, sólo superada por Polonia y Eslovaquia.
España ha tenido unos buenos años de crecimiento económico, con grandes inversiones de capital extranjero, y con posibilidades de reducir el desempleo. Sin embargo, además de posibilidades, era necesario generar empleo, lo que exigía un esfuerzo que no se hizo hace algunos años o no fue suficiente en los últimos años. Perdimos el tren de la creación de empleo y nos subimos en el de la precarización, que nos ha llevado a la destrucción del empleo.
Con todo ello, con nuestro empobrecimiento real, con nuestra falta de concienciación y cultura para el ahorro, en este año no iremos viendo más que como desaparece el empleo estable, y paradójicamente veremos como, según nos acercamos a nuevos niveles de progresión tecnológica, más prolifera la pobreza y el Estado de Malestar. Una contradicción sin parangón.
Sin duda hay que seguir batallando por un modelo de Estado de Bienestar, y para ello, lo primero que hay que consolidar es el estar. Y esto solo se arregla trabajando todos de verdad, con imaginación y con ganas de generar riqueza nacional y social, no particular y especulativa. Y como dijo el poeta: “En lo que vengo a cantar, / de diez palabras a veces / sobran más de la mitad.”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Si quieres la paz, trabaja por la justicia. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
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